¿Sirve el dropshipping? La verdad detrás del modelo “fácil”

Esquema de dropshipping junto al texto “¿Sirve el dropshipping’”.

¿El dropshipping es una mina de oro o una herramienta dentro del e-commerce? Desmontamos los mitos de este modelo y analizamos por qué, en 2026, funciona si lo usas como trampolín para crear una marca real.


Desde que subo contenido sobre e-commerce, todas las semanas recibo mensajes como: “¿Funciona el dropshipping?”, “¿Se puede hacer dropshipping en Argentina?”, “¿Puedo empezar sin invertir?”.

Son preguntas repetidas, pero muy reveladoras.

La realidad es que el dropshipping encaja perfecto con lo que la mayoría de los nuevos emprendedores busca —aunque lo busque por las razones equivocadas—: algo “fácil y rápido”.

Pero… ¿Sirve el dropshipping para esto? En esta columna vamos a averiguarlo.

Del mito a la realidad del dropshipping

Las redes están llenas de contenido prometiendo que el dropshipping es una forma casi mágica de emprender sin inversión inicial y de encontrar un “producto ganador” que te cambie la vida.

Lo sé de primera mano, porque yo mismo pasé por ahí. A finales del 2018, yo pensé en hacerme rico con dropshipping. Luego de consumir contenido en YouTube, mi “brillante” idea era vender auriculares réplica de Apple directamente de China (mediante Aliexpress) en Argentina. ¿Vendí? Sí. ¿Me hice rico? No.

Luego de hacer las primeras 20 ventas, me di cuenta de que no era un negocio sustentable: los productos llegaban al país, sí, pero luego de unos 45 días, además de que los clientes debían hacer un trámite en Aduana para poder recibirlo. Tuve que reembolsar las ventas, y entendí que no me iba a hacer rico, al menos no fácil y rápidamente.

Y así es como, semana tras semana, veo a decenas de personas arrancar sus tiendas con esa idea en la cabeza, testear dos productos sin resultados… y abandonar.

Pero también veo otro tipo de emprendedores: los que entienden que hacerse rico de la noche a la mañana no es realista, y que con esfuerzo, formación y práctica sí se puede construir algo sólido.

Para estos últimos, el dropshipping puede ser una gran herramienta para dar sus primeros pasos en el comercio electrónico.

El verdadero modelo de negocio: el e-commerce

Los números pintan un escenario innegable: el dropshipping es una industria gigante. De acuerdo con Grand View Research, superará los 1,2 billones de dólares a nivel global para 2030. En ese tiempo, América Latina triplicará su volumen.

Sin embargo, que el sistema crezca exponencialmente no significa que sea una fábrica de dinero fácil. Si bien las cifras validan la vigencia del modelo, hay que aclarar algo fundamental: el dropshipping no es un modelo de negocio. El modelo de negocio real es el e-commerce. El dropshipping es simplemente un sistema logístico.

Proyecciones sobre el mercado de dropshipping.

En la práctica, significa que cuando hacemos una venta en nuestra tienda, el proveedor envía el producto directamente al cliente sin que pase por nuestras manos.

Es importante aclararlo para aquellos que desean empezar:

Lo que están buscando es aprender e-commerce, no “dropshipping”.

Aprender e-commerce significa saber vender productos online creando una buena oferta, una propuesta de valor, una marca y una relación con el cliente. El dropshipping es solo una forma de simplificar la parte logística en nuestros primeros pasos.

Esto —como todo— tiene pros y contras.

Ventajas y desventajas del dropshipping

Entre sus ventajas, nos ahorra trabajo logístico y nos permite empezar sin una inversión inicial en stock. Eso abre la puerta a que cualquier persona pueda lanzar un e-commerce de forma rápida y desde cualquier lugar. De ahí la fama de “fácil y rápido”.

Pero no todo es tan simple.

Entre las desventajas, no podemos verificar la calidad del producto en persona, no podemos modificar su presentación y no tenemos control sobre el proceso de envío. Dependemos por completo del proveedor para que el cliente final quede satisfecho.

Y justamente ahí aparece la principal contra.

En un contexto donde cada vez hay más competencia —y de más calidad— en el e-commerce latinoamericano, las tiendas genéricas que venden “de todo un poco” no son el camino para construir un negocio de largo plazo. De hecho, Nielsen IQ muestra que en Argentina, por ejemplo, los marketplaces concentran el 43% de las ventas online. En ese contexto, una tienda genérica sin identidad compite siempre en desventaja.

Los clientes son más exigentes, buscan marcas que transmitan confianza y propuestas claras. Crear una marca así es muy difícil haciendo dropshipping puro, a menos que el proveedor permita personalizar packaging, mejorar el producto o conseguir stock a buen precio. Y hoy, en el mercado latinoamericano, eso no está disponible en ninguna de las plataformas principales.

En cambio, pasar del dropshipping a trabajar con stock propio nos permite asegurar la calidad de la experiencia de nuestros clientes, crear barreras de entrada para que no sea fácil copiarnos y sentar las bases de una marca de verdad. Ese es el verdadero camino al “éxito” que todos prometen —aunque sea menos atractivo—.

Entender esto es la principal diferencia entre aquellas personas que solo están de paso en el mundo del e-commerce y las que terminarán construyendo un negocio sólido con el potencial real de transformar su vida y la de los demás.

Entonces, ¿sirve o no sirve el dropshipping?

Desde mi punto de vista, sí sirve… Para empezar.

Es una gran herramienta para aprender a testear productos, generar tus primeras ventas y validar si alguno de ellos tiene potencial para transformarse en marca. Para un emprendedor que recién arranca, esto vale oro.

Pero el paso lógico después es otro: definir un nicho, entender qué problema vas a resolver y empezar a construir una marca que pueda durar en el tiempo. Un producto ganador encontrado en dropshipping puede ser el puntapié inicial para eso: aprender lo básico, descubrir una oportunidad y después pasar a un modelo más profesional.

¿Mi consejo? No te quedes mucho tiempo ahí. Suelo recomendar a mis alumnos que, luego de sus primeras 15 o 20 ventas haciendo dropshipping, busquen proveedores directos y comiencen a comprar poco a poco su propio stock, lo que además les va a permitir negociar mejores precios.

En conclusión, el dropshipping puede ser una excelente puerta de entrada para emprender con pocos recursos y desde cero. Pero no es un negocio “fácil y rápido” ni una fórmula para hacerse rico. Ese camino simplemente no existe.

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