Cómo diferenciarme de la competencia a través de la voz de mi marca

la voz de tu marca

A esta altura, espero ya te hayamos convencido del poder de las palabras y la importancia de cómo escribir para tu negocio.

Anteriormente, ya vimos cómo afecta la comunicación de tu marca a la decisión de compra de los usuarios y la importancia de tener en claro tu público objetivo y cuáles son los pasos para conocerlo.

En este post, vamos a profundizar otro punto clave en la comunicación con tus clientes: la voz de tu marca.

Qué es la voz de una marca

La voz de una marca es la forma particular y personal de comunicar que tiene un negocio. La mejor forma de entenderlo es pensar en la personalidad de una persona (valga la redundancia). ¿Es divertida? ¿Seria? ¿Nerd? ¿Extrovertida? ¿Amigable? ¿Top?

La voz tiene que reflejar la personalidad de tu marca. Esto ayuda mucho a establecer un vínculo con tus consumidores y que sea el principio de una relación duradera (es decir, que sean clientes que vuelven a comprar).

Copiar algo de otro porque me gustó es como si una persona actúe diferente a cómo realmente es, o sea, falso. Y la realidad es que los consumidores pueden verlo. La energía, la impronta, tiene que ser la propia de la marca. Es importante que te tomes el tiempo para pensar esta voz, armarla y ponerla en práctica.

¿Te preguntás por qué vale la pena trabajar en esto?

  • Es un diferencial ante otras marcas que venden lo mismo que vos.
  • Te da autenticidad. Ganas el respeto y la confianza de los consumidores al ver que hay algo real atrás.
  • Establecés una relación más íntima con el consumidor, generando como decíamos antes, una relación a largo plazo.

Cómo definirla en 4 pasos

A la hora de definir la voz de tu marca, tenés que tener en cuenta lo siguiente:

1. Hacé un brainstorming

Anotá todas las características y particularidades que se te ocurran de cómo querés que tu marca sea percibida.

Si tenés un equipo, está bueno hacerlo en grupo. Si trabajás por tu cuenta, podés mandar algunos mails a amigos o familiares que conozcan de cerca la marca, a ver qué te pueden sumar.

Podés hacer este ejercicio: ¿si tu marca fuera una persona, cómo sería?

2. Elegí las características principales

Una vez que tengas la lista completa, empezá a agrupar las que se parecen o apuntan a lo mismo. Después, analizá cada una y elegí las que más te representen. Lo ideal es que sean de 3 a 5 características, no más.

Cuando tengas esas finalistas, definí qué significa cada una para tu marca. Armate un archivo en la computadora o en un cuaderno, pero anotalas.

Una explicación de al menos una línea por característica va a ayudar a que tengas un documento al cual volver y repasar antes de escribir tus comunicaciones. Y también para compartir si tenés más gente trabajando en estos temas.

3. Desarrollá cómo las vas a transmitir

En ese mismo documento, explicá cómo vas a hacer para que esas características se impregnen en tu comunicación. Por ejemplo, qué palabras clave podés repetir a lo largo de tus mensajes, qué cosas no decir, etc. Los ejemplos ayudan mucho para esto.

Después, pensá también en cómo se va a adaptar esto a los distintos canales en los que comunicas. Por ejemplo: banners, descripciones de productos, mails y redes sociales.

4. Aplicala a tus mensajes

Si tenés un negocio ya funcionando, podés hacer una revisión de tus comunicaciones y modificar lo que sea necesario para transmitir esta nueva voz. Si estás recién empezando, es algo importante para tener en cuenta desde un principio.

Un buen hábito puede ser revisar la lista antes de ponerte a escribir, al menos hasta que la tengas incorporada. Y si tenés más gente trabajando en la comunicación de tu marca, compartí ese documento con ellos y explicales lo esencial que es que lo respeten.

La importancia de ser consistente

Es importante mantener la coherencia a lo largo de todos los canales en los que comuniques. Imaginate conocer a una persona que un día te trata de una manera y después de otra, sería confuso y hasta te generaría desconfianza.

Es lo mismo cuando se trata de una marca. Para mantener esa autenticidad que hoy en día el consumidor valora tanto, hay que sostener la voz de la marca en todos los lugares donde aparezca.

Por ejemplo:
La voz de la marca no estaría siendo coherente si en las descripciones de producto “hablás” de una manera informal y divertida pero cuando te consultan un precio por mail les respondés de manera muy seria y cortada.

La diferencia entre la voz y el tono

¡Ojo! No confundas la voz de la marca con el tono. La voz es algo que siempre se va a mantener igual a lo largo de todos los canales. Va a ser consistente. El tono en cambio es lo que vas a ir adaptando según la situación y contexto en la que estés comunicando.

Por ejemplo:
No va a ser el mismo tono cuando le tengas que avisar a una clienta que hubo un problema con su pedido que cuando le cuentes del sorteo que vas a hacer por el Día del Amigo.

En conclusión

La voz de una marca es un recurso muy valioso, nuestra recomendación es que no dejes de aprovecharlo.

Espero que te hayas inspirado para armar la voz de tu emprendimiento (si estás empezando tu proyecto) o a repensar la comunicación de tu marca (si tu negocio ya está encaminado).

Pero si todavía no tenés un emprendimiento pero te morís de ganas de vivir de lo que te apasiona, podés probar Tienda Nube gratis por 15 días y armar tu tienda online por tu cuenta y sin necesidad de conocimientos técnicos.


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Jacqueline Resnik

Jacqueline es Licenciada en Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y trabaja como Content Strategist en Tienda Nube. Amante de la moda y del diseño, le encanta conocer nuevos lugares en sus viajes y colecciona tazas de cada ciudad que visita.


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